Luisa Pernalete
Para convivir – vivir con otros – los humanos necesitamos entendernos. Saber los porqués.
Si en el hogar, por ejemplo, los padres van hacer cambios en el plan de recreación para fin de semana, tienen que llegar a acuerdos con los hijos, conversar, abrir espacios para argumentar la necesidad o utilidad de los cambios, lograr el apoyo de la familia, si es que se quiere que el plan sirva para el bien de todos. ¡Claro, también se puede hacer a la brava!, pero habrán disgustos y la actividad, que era para recrearse, se convertirá en una tragedia dominical. Hablar, escuchar, llegar acuerdos, en cambio, facilitará las cosas.






La maestra Patricia ya se alistaba para irse a una escuela de Fe y Alegría, ubicada en La Vega, pero recibió una llamada de Marta, la directora: “no vengas, suspendimos clases porque las bandas están enfrentadas. Hubo un muerto ayer cerca del colegio. Ya se sabe qué viene después”, dijo Marta con voz de preocupación. 





