Luis Carlos Díaz
Revista SIC 744
Mayo 2012
Desde el 30 de junio de 2011, después de días de rumores, vacíos informativos y desmentidos oficiales, el presidente Chávez informó en cadena de radio y TV, desde Cuba, que había sido operado de un tumor maligno en la zona pélvica. Desde esa fecha hasta ahora, la agenda informativa sobre la salud del Primer Mandatario ha sido un gran laboratorio en el que la comunicación oficial es un cuentagotas que mantiene al país en ascuas. El pueblo está sometido a dosis de una radioterapia distinta a la que recibe el Presidente porque las vocerías no han sido transparentes ni oportunas. El cáncer se convirtió en otra pieza política del malabarismo de temas que mantienen al país atento ante la inminente elección del próximo 7 de octubre.
La opacidad estatal, como en muchos otros temas, ha sido la norma. Desde el principio ha quedado claro que la salud presidencial no debe ser un tema privado, porque la majestad del cargo del más importante servidor público del país implica que su salud personal también es de interés nacional.
A esta consideración se le suma la idea de que el presidente Chávez, en ningún momento de su proceso clínico, ha delegado oficialmente el poder en otro funcionario de su gobierno, ni siquiera durante los periodos de intervenciones quirúrgicas y recuperaciones. (more…)
En horas de la tarde del miércoles 21 de noviembre un grupo de personas destruyó el transmisor de Radio Libertad 90.5 FM ubicada en Canaguá estado Mérida





Las expectativas abiertas por la pluralización de las voces en la Asamblea está siendo frustrada no solamente por las nuevas restricciones del Reglamento de Debates, sino por incontrolada actuación de barras, que gritan consignas. El espacio del debate público se convierte así en un lugar de confrontación acompañada de gritos y amenazas, más que de argumentos, con riesgo de ir incluso a las agresiones físicas. Es lamentable, por otra parte, ver el espacio de la Asamblea, que debe ser ejemplo de democracia y pluralidad, convertido durante las interpelaciones a los Ministros, más bien en un recinto burocrático cercano a un reducto partidista, que a un ágora de discusión democrática. Las exigencias planteadas recientemente –el 15 de febrero– por el Sindicato Nacional de Prensa merecen ser consideradas en aras de un ejercicio más libre de la profesión periodística y de la transparencia pública, cuando afirman:


