Editorial Sic 715: Sin el chivo y sin el mecate

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Editorial Sic 715. Junio 2009

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Recientemente apareció en los medios una declaración del dirigente gremial Pedro Rondón, miembro de la junta directiva de la empresa Sidor, quien aseguró que “la mayoría de los trabajadores de Sidor están arrepentidos de haber apoyado la estatización de la empresa.”

Sic, a lo largo de sus 70 años de historia, ha defendido con especial énfasis los derechos laborales. Entre ellos resulta vital citar el derecho a la libre sindicalización y la autonomía, el derecho a huelga, el derecho a la contratación colectiva, el derecho a la no discriminación en materia de beneficios y salarios. Resulta difícil entender, pues, cómo un Estado que pretende tener un gobierno socialista y que afirma fundamentarse en la clase obrera, agrede, entre otros, justamente esos derechos.

MONOPOLIO ESTATAL
El socialismo del siglo XXI funciona como una gran aspiradora estatal. Se trata de un proceso que está construyendo un monopolio económico, social, político y cultural. Progresivamente se ha ido incorporando al Estado todo el aparato productivo. Se nacionalizó la CANTV, el sector eléctrico, el sector cementero, las empresas básicas de Guayana y más recientemente los sectores conexos con la industria petrolera. Pero el Estado que absorbe no es productor, ni parece quererlo ser, sino que continúa en su pobre estructura rentista. Por eso varias empresas asumidas han dejado de ser productivas o continúan invariablemente en esa circunstancia. Las empresas que van entrando en el gran holding monopolizador del Gobierno funcionan desde parámetros ideológicos (la imagen del rojo rojito) que no toman en cuenta las competencias profesionales requeridas para la dirección de dichas industrias y su lógica de productividad. Así, el resultado final es la ineficiencia que es financiada por la renta petrolera. Sigue leyendo