Alex Mikulich, Ph.D.*
Vivimos momentos de impases económicos, sociales, morales y espirituales. Los extraordinarios logros de la tecnología no han podido calmar nuestro individualismo posesivo, ni acabar con la pobreza extrema, ni promover las conexiones que dan vida entre los pueblos ricos y pobres de la tierra, ni alimentar nuestro arraigo universal con los ecosistemas de la Tierra.

Los escándalos de las grandes instituciones han erosionado la confianza pública y cualquier sentido de responsabilidad compartida. La capacidad tecnológica que avanza a través de las guerras y las múltiples prácticas capitalistas ha fracasado en atender las necesidades de los más vulnerables entre nosotros, mientras causan la devastación ecológica y ponen en peligro la existencia misma de nuestro planeta.
Entregados a nuestra propia idolatría, el resultado es más de lo mismo- un deseo de consumo insaciable, aumento del cinismo, una política y economía impulsadas por el propio interés de los poderosos contra el bien común, y la “presunción” de recurrir a la violencia como vía de solución de los conflictos. (more…)
Editorial Sic 717. Agosto 2009






