Tulio Hernández
El Nacional
Caracas, como el país, es una ciudad rota.
Fracturada. Polarizada. Desde mucho antes que el proyecto rojo llegara al poder eso se percibía en una toponimia que delataba sus profundas desigualdades y prejuicios. Para las zonas de clase media y alta se reservaba, y aún es así, el término urbanización. Mientras que para las de ranchos, donde viven los más pobres, el término barrio. Igual con las zonas altas.
Si están pobladas por urbanizaciones se llamaban, y aún se llaman, colinas. O lomas. Pero si se trata de asentamientos de barrios se llaman cerros.
A pesar de que es una ciudad en donde los barrios pobres se hallan esparcidos por toda su geografía, durante mucho tiempo Este y Oeste demarcaban el estatus social. El Este era para las clases acomodadas, el Oeste para las menos favorecidas. Antonio Pérez Esclarín escribió un libro que irónicamente se titulaba La gente vive en el Este (Ver SIC 363, 1974). La democracia, en sus primeras décadas, hizo grandes esfuerzos para acortar estas diferencias y entre otras inversiones promovió la creación de urbanizaciones como Caricuao y El Cafetal, que de alguna manera se liberaban del estigma de los polos pobres-ricos, incorporaban un imaginario clase media que acortaba las distancias sociales, e inauguraban un modo de vida plenamente urbano. (more…)










