Andrés Cañizález
En estos primeros meses del año 2007, en los que de forma clara se perfila el carácter autoritario y personalista del gobierno del presidente Hugo Chávez, son tal vez los meses de mayor aridez política en la acera opositora.
Es un signo preocupante, sin duda. Los resultados electorales de diciembre, mes que ahora nos parece tan lejano por el ritmo de los acontecimientos y anuncios, arrojaban un mapa político claro: el país está dividido en las mismas proporciones 60-40, que con variaciones se ha venido expresando desde el año 1998. Sin embargo, la fuerza de las urnas parece haber servido sólo para consolidar un proyecto hegemónico por parte del gobierno, mientras que el fruto –nada despreciable, por cierto- del lado opositor no tiene quien lo recoja. De esa forma, parece condenado a pasar por debajo de la mesa en estos días, un hecho indiscutible: cuatro de cada diez venezolanos no comulga con el proyecto chavista.
En el vacío opositor confluyen varias razones. En primer lugar, los viejos partidos políticos son sombra de sí mismos. El partido COPEI, por ejemplo, tuvo más de dos décadas sin celebrar un congreso ideológico –hasta hace pocos días-, lo cual evidencia una suerte de incapacidad para leer las claves del presente. El divisionismo, que sólo beneficia a quien ocupa el poder, sigue haciendo de las suyas, y así el segundo partido en las votaciones del 3D, Primero Justicia, se dividió aún antes de que el presidente Chávez asumiera su nuevo mandato. Otro factor evidente en estos primeros meses del 2007, ha sido la dualidad que intenta sostener Manuel Rosales, cuando el panorama parece demandar un liderazgo a tiempo completo y él recibió un mandato popular evidente para estar al frente de la oposición.
No es nuevo, pero sin duda es más grave en este momento, tal vacío opositor que coloca a muchos venezolanos en una posición de orfandad política. El reto parece estar en construir un liderazgo, en clave de que se consoliden figuras personales que den la cara con legitimidad, pero paralelamente resulta importante superar la desarticulación entre partidos y organizaciones de diverso tipo. Es prioritario poder responder a los anuncios y planes presidenciales, colocar un muro de contención ante un mayor control del aparato gubernamental sobre la sociedad, pero al mismo tiempo el plano de las propuestas resulta indispensable, para darle contenido a ese descontento en el que se suma una parte importante del país.
Nota: Suscríbase y reciba Sic Semanal en su e-mail
Está a la venta la revista Sic 693, titulada: Consejos Comunales
Para suscribirse a las publicaciones del Centro Gumilla, infórmese en nuestra página web.
Technorati tags:
Venezuela, Oposición, Manuel Rosales, Hugo Chávez, Politica
Blogalaxia tags:
Venezuela, Politica, Chávez, Oposición, Polarización








Divide y venceras…asi de simple